La inteligencia artificial ya forma parte de la práctica médica contemporánea, ya sea como apoyo visible en exámenes y alertas o como infraestructura silenciosa que organiza filas, resume información y automatiza rutinas. En este escenario, la cuestión ya no es “si” se utilizará la IA, sino cómo incorporarla con criterio clínico, preservando la seguridad del paciente, la confidencialidad y la autonomía profesional.
La Resolución nº 2.454/2026 del CFM (Consejo Federal de Medicina de Brasil) surge para dar contorno a este uso. No promueve el deslumbramiento tecnológico ni prohíbe la innovación. Establece un principio que, para la medicina, es innegociable: la IA es una herramienta de apoyo; la decisión y la responsabilidad permanecen en manos del médico.
A continuación, lo que cambia en la práctica y cómo aplicar este criterio en el consultorio, en la atención de urgencias y en la gestión del servicio.
1) Qué es esta Resolución (y qué no es)
Qué es
La Resolución funciona como un marco ético y profesional para orientar el uso de la inteligencia artificial en la medicina, y abarca desde la investigación y el desarrollo hasta la gobernanza, la auditoría, el monitoreo, la capacitación y el uso responsable de modelos, sistemas y aplicaciones en el contexto asistencial.
También cumple un papel esencial de “poner nombre a las cosas”: presenta un conjunto de definiciones estructurantes que ayudan a reducir ambigüedades en la práctica y en la gestión. Entre ellas aparecen conceptos como modelo de IA, sistema de IA, aplicación de IA en medicina, ciclo de vida, IA generativa, LLM, auditabilidad, explicabilidad, impugnabilidad, privacidad desde el diseño y privacidad por defecto.
Qué no es
Al mismo tiempo, es importante entender lo que la Resolución no pretende hacer:
- No autoriza la sustitución del juicio clínico por la automatización.
- No convierte el resultado de un sistema en una “conducta obligatoria”.
- No exime del cumplimiento del Código de Ética Médica ni de las demás normas del CFM.
2) La idea central: la IA apoya, pero no decide
La Resolución autoriza el uso de la inteligencia artificial como instrumento de apoyo a la práctica médica, pero se ocupa de delimitar, sin ambigüedades, dónde termina el papel de la tecnología y dónde comienza el núcleo intransferible de la profesión.
En la práctica, esto significa que la IA puede aportar sugerencias, alertas y análisis, pero el médico debe utilizarla exclusivamente como herramienta de apoyo y sigue siendo el responsable final de las decisiones clínicas, diagnósticas, terapéuticas y pronósticas. Del mismo modo, los modelos, sistemas y aplicaciones no pueden restringir ni sustituir la autoridad profesional: la decisión sobre el diagnóstico, el pronóstico, la prescripción o cualquier acto médico permanece siempre sujeta al juicio humano, y el médico puede aceptar o rechazar la recomendación del sistema según su criterio clínico.
“La IA informa; el médico decide.”
3) La lista de verificación del médico: qué cambia en la práctica clínica
La Resolución establece deberes explícitos, y varios de ellos afectan directamente la rutina.
3.1 Supervisión humana y juicio crítico (innegociable)
El médico debe ejercer un juicio crítico sobre la información y las recomendaciones proporcionadas por la IA y mantenerse actualizado sobre las capacidades, limitaciones, riesgos y sesgos conocidos de los sistemas que utiliza. La norma refuerza que las soluciones no son soberanas y que la supervisión humana es obligatoria.
- Desconfiar de respuestas demasiado seguras en casos complejos.
- Validar con la historia clínica, el examen físico, los exámenes complementarios y la epidemiología.
- Tratar la IA como apoyo, no como árbitro.
3.2 Registro en la historia clínica cuando se use IA como apoyo
La Resolución es expresa: es un deber registrar en la historia clínica el uso de sistemas de IA como apoyo a la decisión médica. Un registro suficiente debe contener:
- Herramienta o sistema (nombre y versión, si está disponible)
- Finalidad (apoyo a una hipótesis, triaje, resumen, borrador, etc.)
- Resultado relevante (en términos clínicos)
- Validación médica (qué se confirmó o descartó y por qué)
- Conducta final
3.3 Información al paciente cuando el uso de IA sea relevante
El paciente tiene derecho a ser informado, de forma clara y accesible, cuando se utilicen modelos, sistemas o aplicaciones de IA como apoyo relevante en su atención, diagnóstico o tratamiento.
Sugerencia de enfoque: “Además de mi evaluación, utilizamos una herramienta computacional de apoyo que sugiere hipótesis y alertas. Verifiqué su coherencia con su cuadro y la decisión final es médica.”
3.4 Datos de salud: confidencialidad y seguridad
La Resolución exige velar por la confidencialidad, la integridad y la seguridad de los datos de salud utilizados por la IA (conforme a la LGPD, Ley General de Protección de Datos de Brasil), limita la comunicación de datos a la finalidad informada y prohíbe las soluciones que no garanticen estándares mínimos de seguridad.
3.5 Fallas e incidentes: el deber de informar
El médico sigue siendo plenamente responsable de los actos médicos realizados con el uso de la IA y debe comunicar las fallas o los riesgos relevantes a las instancias competentes.
4) Derechos del médico: autonomía, información y negativa
- Derecho a información clara sobre el funcionamiento, la finalidad y la evidencia científica.
- Derecho a rechazar sistemas sin la validación o certificación regulatoria pertinente.
- Derecho a no estar obligado a seguir las recomendaciones de la IA de forma automática y acrítica.
- Protección frente a una responsabilización indebida por fallas atribuibles exclusivamente a la IA (uso diligente).
Hay además un punto organizacional relevante: las instituciones y las operadoras de planes de salud no deben imponer metas ni políticas que subordinen las conductas de los médicos a resultados automatizados.
5) Clasificación de riesgos: cuando la IA se convierte en un tema de gobernanza
La Resolución exige una evaluación preliminar para definir el nivel de riesgo (alto, medio, bajo o inaceptable), considerando el impacto, la criticidad, la autonomía del modelo y la sensibilidad de los datos.
- Riesgo bajo: potencial mínimo o inexistente de consecuencias negativas.
- Riesgo medio: potencial impacto adverso, mitigable con una supervisión humana activa.
- Riesgo alto: alto potencial de daños; exige validación rigurosa, auditorías y monitoreo.
6) Qué cambia para hospitales, clínicas y operadoras de planes de salud: gobernanza de verdad
La Resolución exige mecanismos de auditoría especializada y monitoreo continuo. Las instituciones que adopten sistemas propios deben crear una Comisión de IA y Telemedicina bajo coordinación médica.
El EU AI Act (Reglamento (UE) 2024/1689, Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial) es útil como mapa de madurez regulatoria, con gobernanza basada en el riesgo, documentación y vigilancia poscomercialización. Se centra en la transparencia, la precisión, la solidez y la ciberseguridad.
El Proyecto de Ley indica tendencias como la supervisión humana efectiva, la explicabilidad y la auditabilidad a lo largo del ciclo de vida. Refuerza el camino hacia una mayor trazabilidad y gobernanza en la salud.
Preguntas frecuentes: lo que los médicos realmente preguntan
Sí, como apoyo y con revisión crítica. Se requiere juicio clínico y registro en la historia clínica.
Sí, cuando la IA se utilice como apoyo relevante en la atención o el diagnóstico.
No sin mediación humana. Existe una prohibición expresa.
Sí. El deber es expreso.
El médico. La decisión final es siempre humana.
Sí. La norma protege la autonomía y prohíbe las políticas que subordinen las conductas médicas a resultados automatizados.
Cómo adecuar el uso de la IA: 10 pasos para empezar
Para el Médico
- Defina la finalidad clínica y evite el uso fuera de contexto.
- Mantenga la supervisión humana y valide las recomendaciones.
- Informe al paciente de forma clara.
- Registre en la historia clínica la herramienta, la finalidad y la validación.
- Informe las fallas y los riesgos a las instancias competentes.
Para la Gestión
- Realice una evaluación preliminar de riesgos documentada.
- Clasifique el sistema y comunique sus límites a los usuarios.
- Implemente una gobernanza proporcional al riesgo.
- Garantice el cumplimiento de la LGPD y la seguridad en salud.
- Proteja la autonomía médica y evite presiones automatizadas.


